24.12.08

#07 · Fiesta Birra y Perdiz y Kokoshca: 'Únete a Kokoshca'

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Notas para una matriz de evaluación de conciertos lo-fi // Vectores a medir: (1) tiempo para subirse al escenario y empezar a tocar [demasiado=0 / 30''=10]; (2) actitud corporal de los intérpretes [firmes=0 / encorvados=10]; (3) comentarios entre canciones [nada=0 / chistes malos=10]; (4) referencias a otros grupos en la vestimenta [chapas de grupos de culto=0 / camisetas mainstream, atemporales, compradas en Tipo=10]; (6) duración [más de una hora=0 / 15 minutos=10] // Otras puntuaciones: (5) pausas para afinar instrumentos [-1 por vez]; (7) gallos o equivocaciones [+1 por vez, +3 si hay que empezar la canción de nuevo]; (8) versiones [+2 si el autor es más conocido que el intérprete / -2 si vicerversa].

Fiesta Birra y Perdiz / sábado 13 de diciembre en el Fotomatón, Madrid / Espanto y Kokoshca + Lacajanegra DJ.

Si alguna vez alguien hiciera tontería semejante a la matriz apuntalada ahí arriba, Espanto sacaría una puntuación altísima. Pero Kokoshca quedaría por encima. Porque fueron dos conciertos chulísimos, encantadores y entrañables con un denominador común: gente que se divierte haciendo la música que le gusta, sin imposturas, poses o efectismos. De lo que ya no hay, apenas, vamos.

A ver si nos vemos. Con esto de la puntualidad madrileña nunca se sabe: si llegas a la hora anunciada, que a dónde vas, que por lo menos hasta dentro de cuarenta minutos nada. Pero si vuelves en una hora, ya te has perdido veinte minutos de concierto. Así que sólo vimos el final de Espanto, o intuímos, porque el bar estaba lleno, y de gente muy alta.

En todo caso, estuvo bien escuchar el hit No cabe un tonto más, con su pegadiza frase de melódica, pero, sea por la sosez del dúo sobre el escenario o sea por la horrible sonorización de aquel sitio, me dejaron algo fría. Me quedo con los CDRs editados por ByP (a ver si actualizáis la web, chavales), impecables colecciones de costumbrismo pop, especialmente Ísimos, una joya que aún es demasiado joven para que podamos valorarla en su justa medida.

Dicen por ahí que alcanzan en él las cotas de Vainica Doble, CRAG o Family. Yo apuntaría más a Kikí d'Akí, un poquitín de Parade y algo de Austrohungría en versión castiza y antimoderna, pero en estado latente. Para mí, con la colección publicada este año, Espanto está tensando el elástico y en el momento menos pensado nos van a pegar el chinazo con una obra maestra de la narrativa cotidiana. Ya verán, nos golpearán en la cara y nos dejarán con caras de tontas, de lo que nos va a gustar, seguro.

Únete a Kokoshca. Pero volvamos a aquella noche, que fue de Kokoshca. Verles en concierto era hacerse fan. A ellos no les gusta el reggae, el ska, el surf ni tú, porque son lo-fi. No llevan el pelo cortado a la moda y se ponen camisetas de los Cramps o Sonic Youth en lugar de vestirse como dos de cada tres chavales de la lista de Pitchfork (por cierto, aquí se puede descargar enterita) y encima se lo pasan bien en el concierto, y se ríen y golpean sus instrumentos con furia y contienen la respiración antes de empezar a cantar.

Además, manejan iconos como K Records, tienen un sentido del humor payasete que recuerda a Beat Happening (Lo-fi, Salou), la despreocupación adolescente de los Vaselines (Peor) y la pizca surreal y apocalíptica de los primeros Surfin' Bichos (Alemania, El cipote de Archidona); pueden ser naif y tiernos sin empalagar (Los domingos, Círculo cuadrado) o pegadizos y yeyés sin hacer el ridículo (Sueña con Dueñas, Carreteras secundarias).

Y si lo que he dicho en los dos párrafos anteriores no son todos los ingredientes para convertirse en los nuevos héroes del indiepop ibérico, es sólo porque la época de los héroes se ha terminado.

Gente molona a tope. Teniendo en cuenta que la fiesta coincidió con el Primavera Club, y con un Barça-Madrid, en aquel bar estaba concentrado lo más del underground local, que incluso dió para un poco de crónica social en la reseña de Lanadadora. El broche lo puso Lacajanegra DJ, mezclando sin piedad hits de ayer (Love will tear us apart con algo de hiphop, creo recordar), allí (mola bailar a Antonna y a Anti fuera de mi habitación) y allá (Younger Younger 28s, qué acierto). En definitiva, una noche redonda que sólo podemos esperar que venga avalada por los gurús de ByP. Vía Karpov, vía Tremolina, ¡viva!


Únete a Kokoshca de Kokoshca (Birra y Perdiz, 2008). Descargar

9.8.08

#06 · Parade en Nocturama

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Manolo tiene toda la razón: si no vuelvo con Parade, ya no vuelvo. Porque Parade, o Antonio Galvañ, que es una forma de decir lo mismo más bonita y más precisa, es una parada indispensable en ese desfile de la músicas populares cursis que estábamos intentando ensamblar por aquí hace un tiempo. Y porque el concierto de Parade, antes de ayer, en el CAAC, era el más especial y jugoso de ese ciclo que hace que los agostos sevillanos escuezan un poco menos.

"La canciones que nos hicieron como somos". Ese era el título, la idea, llenar la velada de versiones significativas. Y no parecía difícil, pues los cuatro discos de Parade están llenos de temas prestados, reinterpretaciones tan naturalizadas que parecen haber sido escritas por él, para él, y encajan tanto en su galaxia particular que ya nadie se acuerda de Jaume Sisa o Antonio y Carmen. O sea, perfecta introducción con la retahíla de héroes de Qualsevol nit pot sortir el sol traducida (que yo sepa no grabada pero sí versión habitual en sus conciertos), momento álgido intermedio con La tristeza de ser electrón y más tristeza irónica en Jamás seré feliz. Y en medio, maravillas como las Coplas del iconoclasta enamorado de Vainica Doble, Víctor de Aventuras de Kirlian, El futuro de Kiki d'Aki, su aportación al homenaje a Family, nueva recuperación de Solera vía Linda prima, algo de Batiatto, otra que cantaba Caetano Veloso, una de una cantante peruana según él maravillosa... y otras tantas por mí desconocidas. Manolo también tuvo la razón cuando dijo que "está claro que este tío tiene mucha más cultura musical que nosotros". Pero mi favorita, por sorprendente, fue "una canción que dice muchas verdades", según la presentó... La Profesora de Primaria de Espanto sonó más honda y trascendental en su piano de cola, pero igualmente entrañable. E ir a un concierto y que aparezca por sorpresa algo de Birra y perdiz es lo más de lo más, evidentemente.

Las canciones que hacen que estemos donde estamos. También hubo sitio para sus composiciones. Hubo dos esquinas de la trilogía zombie, Niño zombie y El último hombre vivo, que brillaron especialmente. También Cuando besó a la cosa del pantano, Todas las estrellas y alguna más, más entretenido cuando le acompañaban un chaval con una guitarra acústica (que se marcó él solo "una instrumental para separar fases" de Baden Powell bastante resultona) y otro lanzando bases y adornando con una melódica. Porque intensidades como Flora Rostrobruno, Primer contacto o Gagarin en Calabuch tienen esa virtud -para mí muy positiva- de la que más de una vez hemos y habéis hablado: pasearse entre lo conmovedor y lo vergonzoso, haciendo equilibrio sobre un hilo que bien puede engarzar perfectamente con una buena producción disquera que hacerte la zancadilla en una puesta en escena poco pretenciosa. Porque quizá a Galvañ le falte carisma para comerse un escenario armado con un piano y un torrente de voz que no llega a la galaxia por la que se mueven los héroes en los que se mira. Y así, ciertos momentos que podrían resultar épicos, quedan diluidos por los prejuicios de la música orientada a adultos. No me refiero tanto al A.O.R. como a esa gente que se toma las cosas en serio.

Porque la gracia de todo esto está en que no pretende alcanzar aquellas cimas. Lo que más nos gusta de Parade es que no es un chico popular ni un ganador ni tiene pinta de brillante. Lo que más nos gusta es que sea un tipo extremadamente freak del que, al cruzártelo en el supermercado, nunca pensarías que es capaz de hablar de todos los viejos temas descorazonadores de la música pop vía Lex Luthor, Eduardo Manostijeras o Abby Cable. La historia del incomprendido, la redención del raro de la clase que no ha conseguido comérselos a todos como su Niño zombie y ya tampoco aspira a ello porque mola más ser la estrella durante un rato, una sola noche, en un escenario insignificante o en la recta final de Flor de pasión. Se puede aspirar a cerrar las bocas de todos los cretinos que van al Nocturama a sentarse en el césped y armar una niebla cuchicheante (que, por cierto, should all be murdered, y cruelmente), pero mola mucho más dejar con la boca abierta a los cuatro fans del programa de Juan de Pablos que te hacen fotos desde la primera fila.

Mientras, C. y M. discutían si para reunir las imágenes que proyectaban -ciertamente cutres muchas, todo hay que decirlo- habría tecleado la palabra clave de cada canción en Flickr o en Google Images. Otra C. lamentaba no haberse acordado de que aquel tío fue el que tocó en el mismo sitio hace dos años y no le gustó nada. L. creo que se arrepintió de no haber elegido el otro plan. Vi a la imbécil de P. por allí al principio, pero el césped se fue vaciando considerablemente. A J. sólo le pareció un poco largo. Sí, fue un concierto larguísimo (¿dos horas y media?). De hecho, cuando sonaba Robot 10 yo ya cruzaba el puente de vuelta a casa y no sé con qué canción concluyó, después de la escapista Metaluna. Yo estoy segura de que a Antonio Galvañ no le importaba tener un público tan disperso - igual que a Manolo no le va a importar que le cite tanto -, ni una tasa de interesados tan baja. Porque él disfrutaba muchísimo allí, tocando todas esas canciones con su piano de cola. Y los que le mirábamos a la cara y le veíamos disfrutar, se lo agradecemos.


Todas las estrellas de Parade (Spicnic, 2006).
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29.6.08

#05 · 7 de junio en Territorios 08 y Caribou: 'Andorra'

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Progresivamente el Territorios va dejando de ser el festival perroflauta y buenrollista (que también, aunque el día de los conciertos gratis estuviera este año deslucido por tormentas torrenciales) para convertirse en la cita ineludible que tiene esta ciudad con el primer mundo en lo que a industrias culturales se refiere. Porque, que en un área metropolitana de un millón de habitantes no hubiera hasta hace un par de años citas como esta, días en los que ver a glorias del indie estatal y a dinosaurios del pop-rock de esas que tanto gustan de hacer el agosto a costa de concejalías de cultura que buscan la gloria fácil y rápida, era cuanto menos inexplicable. Poco a poco Sevilla va entrando en la ¿perversa? dinámica del 'macro-concierto alternativo' y, visto lo visto, no está muy claro con qué signo interpretar este ¿avance?

Dijo Kiko Amat, en un artículo que enumeraba argumentos que no por repetidos dejan de ser lucidísimos, que "la ecuación 'si ver a 1 grupo mola, ver a 750 seguidos molará 750 veces más' no computa". Obvio. Así que sacrificamos al Señor Chinarro, que además mira que está espesito el hombre ahora que lleva el costumbrismo a extremos, con tanto santo y tanto Jesús del Gran Poder, y no le echamos demasiada cuenta (por espesez y porque tiraba más la cerveza con N., la verdad).

El primer objetivo, antes, era escuchar a Caribou y comprobar si la apabullante máquina sónica del Andorra iba a resistir al formato presencial. Y no pero sí, porque los de Dan Snaith no se defienderon demasiado mal: mucho pregrabado y machaque percutivo para enfilar momentos realmente chulos, llenos de psicodelia contenida, melodías brillantes e inmediatez artificiosa. Cien veces mejor cuando se acordaban de que son fans de Brian Wilson que cuando languidecían hasta extremos peligrosamente parecidos a los peores tics de Mogwai, eso sí.

Justo después, Yo la tengo. Aquí no se esperaban sorpresas: correctos a más no poder. Veinticuatro años tocando, sin caerse de su pedestal de luminaria indie-rock, significan suficiente solidez como para montarse hora y pico de espectáculo arrollador sin apenas pestañear. Lo que ya sabemos: melodías legañosas, shoegazing, folk, pinceladas intimistas entrañables y largas catársis ruidistas. Enormes, talentosos, efectivos, imponentes... pero como ya lo sabíamos, dio para un rato la mar de agradable pero no demasiado memorable. Difícil que es una para las grandes estrellas, perdónenme.

Y luego, lo de los New York Dolls... Aquello, por seguir la cita de arriba, era "la sublimación máxima de la idea de la música como máquina productora de dinero, en su manifestación física más nuremberguiana", claro estaba. No hay otra forma de explicar qué leches hacíamos allí mirando ensimismados a aquellas caricaturas supervivientes llamadas David Johansen y Sylvain Sylvain. ¿Que no sonaban tan mal? Pues vale, pero yo de los megavatios de electricidad que recorren el disco de 1973 no vi ni chispa. Y sin calambres no hay diversión.

La involución es como si, treinta y cinco años después de haberse teñido la herencia hard-rockera con pigmentos de glam y protopunk y ponerse superguapos, se les vieran las raíces. El hard-rock no mola nada (porque está demasiado cerca del 'cock-rock', entre otras razones prejuiciosas mías), eso es indiscutible, y hacer una versión del Piece of My Heart de Janis Joplin mucho menos. Envejecer haciéndose jipi es poner en evidencia que nunca te enteraste de nada... lo afirma tajantemente una que ni siquiera tuvo paciencia para tragárselos enteros y se perdió la recreación del Personality Crisis, que dice Blas que fue "desmelene absoluto". Permítanme que lo dude, que ya vi que les queda demasiado poco pelo para tal despliegue.

Que termine el Amat, ya que estamos: "se impone plantearse si otras formas de presenciar la fabricación de música pop son factibles. Formas más baratas, menos centralizadas, menos masificadas, más cercanas y más humanas." Menos espectáculo llenaparques y más conciertos buenos, ¡hostia!


Andorra de Caribou (Merge, 2007). Descargar

24.5.08

#04 · Jueves en South Pop 08 y El Hijo: 'Canciones gringas'

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Dije que empezaría por el final y con eso quería decir que había un principio que vino antes. Antes fue el único concierto del South Pop 08 que realmente me interesaba y me gustó tanto que casi un mes después me sigue apeteciendo escribir sobre él. Ah, también vi un rato a unos suecos que se llaman Friska Viljor y que... en fin, chavales, que vendáis muchos discos.

1) Encuadra. Siempre he tenido una tipología de cantautores a mano para verlos venir de lejos y desecharlos rápidamente vía prejuicios: a) los folkies épicos y ásperos, en la línea de Bob Dylan (incluyendo también los trovadores tipo Paco Ibáñez); b) los latinos empalagosos y barrocos, copiando a Silvio Rodríguez, y c) los pusilánimes cálidos y susurrantes, siguiendo a Nick Drake. Y mi regla es bien clara: si se parece a Nick Drake, mola. Soy así de fácil. Esto implica que me cuelan cualquier cosa, pero hasta ahora el cupo lo he tenido bien cubierto con los dos alumnos más aventajados: Elliott Smith y Neil Halstead. Desde este concierto, me planteo seriamente ampliar la primera fila para meter a José González.

2) Enfoca. Aquella noche estaba convencidísima. Claramente instalado en el tipo c, aunque a veces se pierda en virtuosismos de tipo b (cada vez que me suena a mi repudiado Silvio Rodríguez pienso en Nick Drake, o en Caetano Veloso, y se me pasa, o eso recuerdo haber comentado a L.) Que una persona sea capaz de armar y desarmar todos esos mundos con sólo una guitarra -y la ayuda intermitente de coros, melódica y percusiones- es sobrecogedor. Y mucho más aquel final: Cycling trivialities -mi preferida de lejos-, Teardrop y una enérgica y reconstituyente versión de Love will tear us apart como bis. Sí, semejante oda al mal rollo puede ser esperanzadora en manos de este tío, lo juro. Manolo dice que fueron "palabras mayores que nos dejaron sin palabras" y a Blas le sirvió para justificar la noche. Yo, por una vez, muy de acuerdo.

3) Dispara. Los discos de José González paso de ponerlos para descarga porque ya los tenéis todas. Voy con mi obsesión nickdrakiana del momento. Me encontré hace meses con Abel Hernández aka El Hijo con mucha pereza debido al aburrimiento que me causaba en Migala (que no en Emak Bakia, autores de un disco impresionante, ojo) y a lo inhóspito del escenario. Pero supe que de alguna manera acabaría conciliándome con su repertorio de lamentos derrotistas y autoindulgentes. Con su pose de maldito, las letras oscuras y el tufo misógino, oscila apabullante entre mis claramente insolventes a) y c). Puede que funcione mejor cuando explota pasajes medievales, con sus castillos y princesas incluídas, en el elepé Las otras vidas, pero yo hoy me quedo con la sobredosis de Sam Peckinpah de sus Canciones gringas. Un epé por el que pasan balas de heno. Y alguna que otra de plomo también.


Canciones gringas de El Hijo (Acuarela, 2006).
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4.5.08

#03 · Sábado en South Pop 08 y La casa azul: 'Canciones ligeras'

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Puede que esta sea la reseña más personal que voy a escribir en este blog, no me la tengáis en cuenta. Es música pop. No me convencía el cartel, no me venía bien de horarios e intenté resistirme, pero al final este año he vuelto al South Pop dos de los tres días. Empiezo por el final.

Empezamos mal. Cuando llegué al recinto -qué patio más inhóspito, por cierto, con los espacios tan chulos que tiene el CAAC-, J. me dijo que había leído mi lista de 2007 y que yo ya no soy popi. Antes, al salir de casa, me vi en el espejo que me ha salido una cana en el flequillo. Malas señales.

Tres francoparlantes pretenciosos y aburridos para empezar: conjuntos de elementos que apuntan maneras, gente con buen gusto que sabe a quién copiar, resultados insustanciales (línea Green Ufos). Con Manos de topo tengo el mismo problema que dos tercios de la humanidad: la voz me resulta enormemente desagradable. No obstante, he de reconocer que disfruté de los xilófonos y del momento "y ahora estoy de puta madre" recordando el fantástico vídeo. Lo de High Llamas me dicen que no estuvo mal; yo, con tanta abulia, había olvidado que había ido allí a escuchar música y estaba dedicada a la cerveza. El diyei de los entretiempos andaba atinado y me pasé al tinto.

"Es realmente alucinante, mi victoria es aplastante". A La casa azul había que verlo desde las primeras filas. Estaban todos allí: mis amigos de la facultad -que son de los que llegaron a Guille Milkyway hace relativamente poco vía Fangoria- , la plana mayor de la indiepopscene -¿1999-2002?- y hasta algún compañero de trabajo con el que despotricar de la empresa. Cierto es que para los que escuchábamos las maquetas, hace ocho años, en un programa de radio con un nombre muy cursi, es un poco difícil de digerir esta eclosión mainstream e incluso nos ponen nerviosos los fans de nueva cuña que no se han enterado de que el primer EP es indiscutiblemente el mejor. Pero estar entre cerca de mil personas que gritan lo que gritabas cuando tenías dieciséis años en tu habitación tiene un valor catárquico nada desdeñable. Una amiga de mis amigos fue con su madre, señora de cincuenta años y pelo teñido de rubio, que al terminar me dio un abrazo. Fui a decirle adiós a C. y me dijo que estaba en una nube. Yo también.

"Ahora soy interesante y me acuerdo de ti". Porque lo importante de todo esto es que La casa azul sigue funcionando. A pesar de que nos den pudor las letras, a pesar de que molaba más sonar a los Archies que a Pizzicato Five, a pesar de que sus versiones no son suficientemente indies y de que tenemos canas en el flequillo. Los días en que "los Fresones son puro A.O.R.", ahí está Guille Milkyway, buen chaval a tope, para salvártelos a golpe de baile y consignas pueriles. Con sus galletas, su confetti y su negligente apología del amor romántico. En 2001 yo era algo muy parecido a esto. Hoy, creo que también.

PD. Después, Loop DJs pincharon trance machacón para introducir La caja del diablo y todos los niños popis agitamos nuestros flequillos. Y Los Campesinos y Ça plan pour moi. Qué más se le puede pedir a una noche pOp.


Canciones ligeras de La casa azul (maqueta, 1999).
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24.3.08

#02 · Los Punsetes: LP sin título

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Hace un año decidí dejar de hablar de ellos para seguir una máxima: don't feed the hype. Todo el mundo hablaba y preferí darles tiempo. Digerir en lugar de contarlas mientras las veía venir. Da igual: Los Punsetes son indigestos. Media tarde escuchando su recién colgado LP (con licencia CC), la otra media para escribir sobre él.

La mitad de los doce temas son temazos. Empezando por Fondo de armario, salvaje declaración de principios. Arranque ascendente, Echo & The Bunnymen con un poco de distorsión de más y "un trato discreto con la gente, no discuto y les sigo la corriente". Ellos a su bola. Pero con los ojos abiertos, disparando desde atrás y hasta 'kalimotxeros' si hace falta: Dos policías y poca diversión que nos arruinan el findesemana. Sin hacer el rídiculo, les funciona la autocensura: "gracias a Dios aquí todo el mundo tiene el morro muy fino y no pasan ni una". Eso dijeron en la entrevista que les hicieron conjuntamente Iván Polygon y P. Roberto J. Lo que no explicaron es cómo consiguen que su horrible verano en El Escorial haga que se me revuelva el estómago cada vez que veo una etiqueta de ron Brugal. El temacísimo es, al menos por ahora, El fin del mundo (.mp3): darle la vuelta al paraíso de la felicidad para que quede convertido en un infierno, "joder, menuda falta de respeto". El infierno, y encima sin redención: Maricas, catársis final, darse cuenta de que se es mediocre hasta para morirse y de que "mamá está equivocada y los libros mienten". Pero antes, el hit: eres un desgraciado y no te esfuerces, que no hay consuelo posible. De eso va Accidentes:

De la otra mitad, no me acuerdo. Le pasa a más de uno. A malrollismo no les gana nadie, pero a anticarisma tampoco. Son unos oscuros, unos tristes, unos opacos. Y tienen canciones tan impermeables que no se pueden memorizar así como así, una sólo se queda con su aura y traza tres pilares estéticos. Uno, apuntalado en la entrevista anteriormente citada, donde nombran a Ballard, Cronenberg, Gutiérrez Solana, Zuloaga... iconoclastia sucia y/o costumbrista que se les nota a leguas, tanto como que son de -o viven en, es lo mismo- Madrid, la megaurbe provinciana. La 'España negra' del derecho y del revés. El segundo, el ochentismo: aquella época en la que los grupos eran buenos de verdad, desde los Cure hasta Beat Happening, parando antes en Parálisis Permanente. Y el tercero, cierto tipo de esperpento abúlico, llamémoslo feísmo. Estos chavales tienen mucho fondo de armario pero visten mal, juegan a la repugnancia y seguro que también son fans del stuckismo del bueno de Billy Childish. Seguro que el Señor 3501 también lo es, además de autor de una portada bien fea. Menos fea que la foto promocional, eso sí. Digo yo.

El malrollismo como esperanza vital. A todo esto, mola un montón que existan Los Punsetes. Por el mismo motivo que lo dijimos de TCR y porque la mayor evidencia de vida inteligente es haber aprendido a regocijarse en la mierda para situarse por encima de ella. Así es, después del primer corte de hipo, a mí escuchar a Los Punsetes me da buen rollo. No hay que hacerle caso al Eduard, sino a Los Punsetes. Ellos no saben cómo, ni dónde, ni cuándo, pero tampoco tienen porqué.

Y ya está, porque se suponía que mi plan para esta tarde era limpiar la cocina y el baño. Lo dicho, Los Punsetes como maniobra de escapismo de la miseria cotidiana. Por cierto, el sábado tocan en Madriz.


Sin título de Los Punsetes (Grabaciones Grabofónicas, 2008).
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19.3.08

#01 · TCR: 'Paro, siesta, días de fiesta'

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Me apetece retomar este blog de una forma algo distinta, recordando por qué quise empezarlo, en 2005: simplemente, hablar de la música que me gusta. Sin perderme en todas esas redes inabarcables, sin coolhunting ni clones bienintencionados, evitando el empacho y el hastío... voy a escribir de discos que me gustan, de grupos interesantes, de canciones buenas. Voy a hacer como Manolo, que cuenta el cómo y el cuándo pero no el porqué, y como los siete fans de Dusty Springfield, sin más criterio que lo que apetece. Y punto.

Toda esta autorreferencia viene al caso para introducir a un disco que va de eso: de pasárselo bien y hacer las cosas porque se tienen ganas, superando el atasco nihilista pero siendo completamente consciente de que fuera de nuestra burbuja todo es una mierda. Paro, siesta, días de fiesta es el disco póstumo de TCR, el grupo más ácido del pop hispanocantante, y es ante todo una obra de madurez. Madurez es el eufemismo para decir que nos hacemos viejos: el letrista coloca al oyente cómplice en un lugar, por encima del bien y demasiado cerca del mal, desde el que nada reluce pero todo encaja, o más o menos, al menos.

"Un verano entero mascando chicle, puro declive". TCR, cuatro chavales de Barcelona, llegaron en un momento, allá por el 98, en el que los indies se rebelaban contra la aburrida costumbre de mirarse los zapatos y cantar en inglés. No me detendré en recontar lo del tontipop, pero desde luego que tuvo algo que ver en que su primer disco, TCR, quedara condenado a que hasta su discográfica, la siempre oportunista Subterfuge, asegurara que "no parará de sonar en todas las tiendas de caramelos y golosinas". Pues no, lo de TCR no iba por ahí, ellos deberían no haber parado de sonar en sitios donde se consumieran porros, cocaína, vino y caviar a partes iguales. Entre el primerizo himno generacional ¡Es pop, mamá! y el certificado de defunción que cierra este segundo disco, P.O.P., no hay más abismo que el de crecer en actitud y en tener las cosas claras. Si TCR molan, es porque saben bien lo que no quieren. Puro punk.

"Ya no soy joven, ya no soy punk". El gran salto de este segundo disco, en mi opinión, es meramente instrumental: sin Felipe Fresón ya en el grupo, suenan más compactos, más redondos, sin sacrificar el encantador desafino lo-fi. Ahora sí podemos hablar de una forma personal de mezclar a las Ronettes con los Buzzcocks o a Comet Gain con Jonathan Richman que sólo puede beber de una referencia clara, los TV Personalities que versionearon en Sangre en el Apolo (y otras tantas veces en directo). Nos queremos cargar a los pseudo-punks pijos de nuestra calse, a los becarios modernos que comentan discos, a los que opinan en fanzines gagá y a Ariadna -que nos parece más bien normalita y fuera de onda- porque nuestro único e indiscutible ídolo es Dan Treacy. Muera el resto. Puro punk, de nuevo.

"Te confieso que lo que siempre quise es marcharme y dejarlo todo por terminar". Y ahí que lo dejaron, con el despelleje de la escena patria a medio hacer, sin decir la última palabra. Contaba Karpov que le gusta repetirse para sus adentros que "TCR existieron, que en este país hubo un grupo tocado por la gracia, por la razón y por la ira". Nos encanta repetírnoslo, porque luego han llegado otros, como Grande-Marlaska, Los Punsetes o Espanto, que molan mucho pero que a su lado languidecen. Y la gente, mirando para otro lado, buscando obras maestras en lo sublime y dejando que los Incrucificables pasen aún más desapercibicidos. Pero lo que TCR tuvieron, los grupos a los que encumbra "la gente" no lo pueden tener, "pues son músicos serios y no tienen remedio". Lo de ellos es HARTE, con hache.


Paro, siesta, días de fiesta de TCR (Subterfuge, 2001).
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28.1.08

dos mil siete tuvo muy buenos momentos

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no quiero tener que pensar hasta qué punto tiene sentido publicar esto con más de un mes de retraso. el caso es que esta selección de discos lleva preparada bastantes semanas y, aunque sea por no romper mi tradición listera, aquí la dejo.

diez discos de fuera fantásticos
01 person pitch de pandar bear (paw tracks)
02 profit in your poetry de butcher boy (how does it feel to be loved?)
03 god save... de the clientele (merge)
04 night falls over kortedala de jens lekman (secretly canadian)
05 paris berlin de stereo total (kill rock stars)
06 in our nature de josé gonzález (mute / peace frog)
07 it's my club and i'll play what i want to de helen love (elefant)
08 dream on de celestial (skipping stones)
09 smokey rolls down thunder canyon de devendra banhart (xl recordings)
10 migration de sambassadeur (labrador)

diez discos de fuera bien chulos
11 every scene needs a center de tullycraft (magic marker)
12 no shout no calls de electrelane (too pure)
13 mix for the occupation ep de pipas (long lost cousin)
14 proof of youth de the go! team (sub pop)
15 andorra de caribou (city slang / sinnamon)
16 new magnetic wonder de apples in stereo (simian)
17 strawberry jam de animal collective (domino)
18 spring a leak de the lucksmiths (matinée)
19 we know you know de lesbians on ecstasy (alien 8)
20 let's stay friends de les savy fav (french kiss)

diez discos de aquí super molones
01 el día después de aroah (acuarela)
02 el momento de hacer de grande-marlaska (tres pies)
03 triángulo de amor bizarro de triángulo de amor bizarro (mushroom pillow)
04 el invertebrats de refree (acuarela)
05 un rayo de sol de apenino (jabalina)
06 las otras vidas de el hijo (acuarela)
07 la leyenda del espacio de los planetas (emi)
08 tú no existes de astrud (sinnamon)
09 animalitos de hidrogenesse (austrohúngaro)
10 arte de anticonceptivas (producciones doradas)

a todo esto, dado mi absentismo en los últimos tiempos, sé que me quedan muchos discazos de dos mil siete que voy a descubrir durante el ocho. en todo caso, nunca en la vida habría pensado que iba a coincidir en número uno con la rdl ni, mucho menos, que me iba a volver tan pro-acuarela. va a ser la edad...

26.1.08

anuncio, aviso y advertencia

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traigo unos cuantos recortes de prensa que tienen mucha relación con los temas que solían aparecer por este blog.

. uno: el culebrón del south pop, por si alguien no estaba al tanto. rafa lópez quiere más dinero (o que se lo den de otra forma), el delegado de cultura majete se fue, su sucesora es una incompetente y pasa del tema, todo el mundo opina, nadie da respuestas satisfactorias... en fin, lo típico que pasa cuando se tira de dinero público para hacer algo que no tiene que ver con vírgenes ni farolillos en esta santa ciudad. muchos nos imaginamos a dominique a vestido de pirata tocando entre rocas de cartón piedra y niños impertinentes en isla mágica.

. dos: un corresponsal de el mundo en suecia se ha enterado de que algo está pasando por allí (a buenas horas...) y hace una aproximación que está bastante bien. tanto grupo chulo no lo he visto yo nunca en un medio mainstream. además, el cantante de irene cuenta esa teoría de andar por casa que hemos esbozado por aquí más de una vez:

"Los factores que han propiciado este nuevo boom son: el clima, el estado del bienestar y nuestro 'wannabe system'"

por lo demás, quedan avisados de que me apetece volver a escribir de música y que tengo en mente volver por aquí en cuanto acabe con cierta convocatoria de febrero de una licenciatura inútil que estoy estudiando... no sin antes publicar cierta lista que dentro de un rato aparecerá más arriba. buenas tardes.